Sudáfrica
cuenta con la economía más fuerte del África sub-sahariana
con un producto interior bruto cuatro veces mayor a
la suma de los PIB de los 6 países limítrofes. Los pilares
de esta economía son su avanzada infraestructura, sus
abundantes recursos naturales y su creciente sector
manufacturero.
El
siguiente cuadro refleja la composición del PIB sudafricano
en 1997:

Al
igual que el resto de los países desarrollados, el
sector primario (agricultura y minería) de la economía
sudafricana ha ido perdiendo peso gradualmente alcanzando
el nivel actual del 14%. Sudáfrica disfruta de una
gran variedad de recursos naturales siendo el primer
productor mundial de oro, platino, silicatos de aluminio,
mineral de cromo, ferrocromo, manganeso, vermiculita,
vanadio, el segundo en minerales de titanio y circonio
y el quinto productor mundial de diamantes. Los principales
recursos energéticos no renovables son el carbón y
el oxido de uranio.
Aunque
únicamente el 13% de la superficie de Sudáfrica es
apta para el cultivo, la adopción y aplicación de
nuevas tecnologías basadas en la investigación y la
mejora de la administración de granjas han hecho posible
que la producción agrícola se haya doblado en los
últimos 30 años. Sudáfrica es, además de autosuficiente
en la mayor parte de los productos agrícolas, un neto
exportador. Las principales cosechas del país son:
maíz, trigo, azúcar, patatas, tabaco y fruta.
El
sector manufacturero es el mayor contribuyente al
PIB del país con un 28%. Las principales industrias
dentro de este sector son: alimentación (14,4%), química
(13,7%), automoción (9,3%), textil y confección (7%),
bebidas (4,6%) y equipos eléctricos (4,6%).
El
sector servicios contribuye con más del 55% al PIB
experimentando un importante desarrollo en los últimos
años. El sector financiero y en particular el bancario
es uno de los más sofisticados a escala mundial.
1.2.1
Principales Macromagnitudes de la Economía de Sudáfrica
1.2.2
Previsiones