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Programa de Reconstrucción y Desarrollo fue en un principio
un manifiesto electoral del CNA con la idea de ser el marco
general en el que se movería la política socioeconómica
de un futuro gobierno de este partido. Hoy se ha convertido
en el centro de la vida económica del país así como en el
blanco de todas las miradas tanto de las organizaciones
empresariales como de los sindicatos y de las organizaciones
sociales de todo tipo. El programa persigue básicamente
la mejora de las condiciones de vida de todos los sudafricanos,
mediante la satisfacción de las necesidades básicas, la
promoción de los recursos humanos y la construcción de una
economía fuerte y en crecimiento.
Su
necesidad se justifica por la situación heredada del apartheid
y su objetivo prioritario consiste en sentar las bases
para que la situación de subdesarrollo en la que se encuentra
la mayoría de la población negra pueda llegar a su fin.
Sudáfrica
posee una de las economías más dispares del mundo donde
se observan características de un país industrializado
y desarrollado conviviendo al mismo tiempo con aspectos
de una economía subdesarrollada. Datos que confirman esta
realidad son:
-El
5% de la población, en su mayoría blancos, es dueña del
88% de la propiedad privada
-La
mitad de la población, en su mayoría negros, vive en la
pobreza
-El
40% de la población infantil rural y el 15% de la población
infantil urbana están mal nutridos
-El
10% de la clase trabajadora blanca ocupa posiciones directivas
comparado con el 0,37% de los negros
-El
53% de los blancos han superado los estudios de bachiller
mientras tan solo el 2,2% de los negros están en esta
situación.
-El
12% de la población disfruta de un nivel de vida comparable
al de Canadá ocupando el número 24 en la clasificación
mundial mientras que el 75% se sitúa en la posición 123
de la clasificación.
El
RDP prevé en este sentido una serie de actuaciones concretas
dirigidas a solucionar las serias carencias de infraestructuras
básicas que aquejan a una gran parte de la población:
la construcción de 1,5 millones de viviendas y la electrificación
de 2,5 millones de hogares para el año 2000, programas
de redistribución de la tierra sub-explotada o en manos
del Estado, y una ambiciosa reforma de los sistemas educativo
y sanitario.
La
cantidad presupuestada para el programa del año fiscal
94/95 fue de 2 500 millones de rands. Durante los ejercicios
siguientes esta cantidad se vio aumentada a razón de 2
500 millones de rands anuales alcanzando así 12 500 millones
de rands en el quinto año y un total de 37 500 millones
en el conjunto del quinquenio. El resto del coste del
programa, estimado en unos 60 000 millones de rands, será
financiado en parte por la ayuda extranjera y, eventualmente,
mediante la emisión de los denominados bonos de reconstrucción.
En
marzo de 1996 la oficina del gobierno dedicada a la implantación
y desarrollo del RDP y dirigida por el entonces Ministro
sin cartera, Jay Nadoo, cerró, transfiriendo sus competencias
a la oficina del entonces Vicepresidente, Thabo Mbeki.
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